viernes, 13 de junio de 2014

EL SENEGALÉS

EL SENEGALÉS
                                             
Cada día lo observaba no podía dejar de mirarle, ese chico senegalés era una obsesión enfermiza para mí.
Hacía más de un año que me encontraba sin trabajo y día tras día podía ver por mi televisor como seguían llegando pateras a nuestras costas, esos estúpidos inmigrantes eran los culpables de mi situación, hasta que no llegaron ellos este era un gran país, todo el mundo trabajaba, todos los españoles éramos felices, pero con su llegada todo cambio, nos quitaron los trabajos y arruinaron el país.
Mi situación era muy crítica no tenía ni para comer. Solo mi orgullo había evitado que acabara en un comedor social, mientras tanto ese senegalés cada día salía de su casa a las 12:00 en punto para ir a trabajar, mi rabia era muy fuerte lo odiaba con toda mi alma, ese trabajo me pertenecía me lo había robado.
El hambre me asediaba llevaba más de tres días sin prácticamente comer nada y creí que era el momento de rebajarme e ir a pedir ayuda, salí de mi casa rumbo al comedor social de mi barrio. Cuando me encontré frente a él una sensación de vergüenza se apodero de mi, nunca imagine llegar a esta situación tan desesperada aun así decidí entrar, no  quedaba de otra, me senté en una de las mesas que estaban repletas de gente con la cabeza gacha, muy avergonzado espere pacientemente que me dieran de comer.

-Amigo míreme no sienta vergüenza, yo también estuve en su situación y conseguí salir adelante, si lo desea le ayudare como a mí me ayudaron-una voz de chico joven que hablaba con acento extranjero me hablo con gran cariño, sus palabras me conmovieron y decidí levantar la cabeza para poder verle, para mi sorpresa era ni más ni menos que el chico senegalés que tanto yo había odiado, la tierna imagen imagen del chico senegalés dándome ánimos con una gran sonrisa, me emociono y no pude más que levantarme para abrazarle, rompiendo a llorar como un niño.

miércoles, 28 de mayo de 2014

EL HORNO

-Coloca los carros de los bacón dentro del horno y luego ya puedes irte a casa Juan -me dijo mi encargado mientras se dirigía al fichero.
-Así lo haré-le respondí.
Cuando acabe de colgar todos los bacón en los carros ,los fui colocando dentro del horno, uno por uno, hasta que finalmente le llego el turno al sexto y último, luego cerré la puerta.
-Por fin he acabado ya puedo irme-exclame en voz alta.
Acto seguido me dirigí hacia el fichero, y, en el momento que iba a fichar salida, me di cuenta que había perdido mi ficha, la busque por toda la sala donde había estado trabajando, y no la encontré, estuve un rato pensando, y llegue a la conclusión, que bien podría haberme caído, mientras colocaba los carros dentro del horno.
-Allí debe estar-volví a exclamar en voz alta.
Aunque hablara solo, nadie podía oírme  era domingo y me encontraba yo solo allí, aunque dentro de poco más de diez minutos, a las 6 en punto de la mañana, llegaría un compañero de trabajo llamado Carlos, que tenía como primera tarea encender el horno.
Volví al condenado horno, no me hacia ni pizca de gracia entrar otra vez, me daba autentico pavor quedarme encerrado dentro, muchas veces había estado imaginándome cuánto dolor y sufrimiento podría llegar a sentir alguien que muriera quemado vivo, para mí era uno de mis mayores temores. Este temor era consecuencia de una terrible acción que yo hiciera en mi niñez. Los niños pueden llegar a ser muy crueles y yo realmente lo había sido, casi bien podría decir que actué con un sadismo y una crueldad extrema, no sé bien el porqué pero cuando tenía seis años, atrape una lagartija y como si de un demonio hubiera sido poseído, para divertirme le prendí fuego y me quede mirando como la pobre se retorcía de dolor, con una tétrica sonrisa en mi rostro sin sentir remordimiento alguno. Cuando recuerdo el sufrimiento de la pobre lagartija, no puedo más que preguntarme que me indujo a cometer tal atrocidad, desde ese día tengo la firme idea, que como castigo de Dios yo moriré de igual manera, motivo por el cual intento evitar toda situación que pueda tener algo que ver con el fuego.
-Bueno Juan acabemos con esto de una vez-me dije para mí  en voz alta mientras abría la puerta del horno.
Entre dentro y comencé a buscar por el suelo, la tarjeta no parecía estar allí, pero algo me llamo la atención, en uno de los carros parecía que algo se movía, me acerque, y, si, una pequeña lagartija se encontraba allí, decidí cogerla para sacarla del horno, no quería que acabara muriendo quemada viva.Cuando intentaba cogerla, resbale y caí al suelo, golpeándome la cabeza, quede inconsciente, aun así ,pude oír la voz de Carlos, que acababa de llegar, pero no era capaz de pedir ayuda, el tampoco podía verme, al encontrarme en el suelo, tapado totalmente por los carros.
-Ya se ha vuelto a dejar abierta la puerta del horno Juan-mientras refunfuñaba cerró la puerta y acto seguido encendió el horno.
Aunque solo duro un instante sentí un dolor como nunca imagine haber sentido, por suerte el sufrimiento no duro mucho y pronto quedo sesgada mi vida, mientras, fuera del horno, una pequeña lagartija se alejaba de allí sin prisa alguna, pausadamente como habiendo ya cumplido su cometido.




miércoles, 21 de mayo de 2014

viernes, 16 de mayo de 2014

domingo, 11 de mayo de 2014

ERES O NO LIBRE

-Demuestrame que eres libre, si lo eres, puedes hacer lo que te apetezca, en eso está basada la Libertad, así que vete a tu casa ahora mismo.
-No puedo hacerlo, no puedo dejar de trabajar.
-Entonces no eres libre.

miércoles, 30 de abril de 2014

CURA DE HUMILDAD

Cuando alguien cree ser el mejor, que duro darse cuenta que no lo es.
Así era yo, una persona prepotente y creída. Nunca pensé, que llegaría el día en que todo mi mundo se desmoronaría,  no volvería a levantar cabeza,  tendría que tragarme todo mi orgullo, aceptando todas las críticas y  reproches.
-Jesús, ya te avise - mi gran amigo Pedro, me tiraba en cara, que no le hubiera hecho caso.
- No puedo negar que la he cagado - me sentía tan avergonzado, que ni  podía  mirarle a la cara.
-Cagado es poco, debería darte una paliza, eres un loco, un inconsciente, si pudiera te mataria, pero ya es tarde, para ti, para todos, qué les diré, ellos creyeron en ti.
Pedro me miro por última vez con cara de odio, y sin decir nada más, dio media vuelta y se fue, allí me quede yo, sin saber qué hacer, ni que decir, pero realmente ya me daba todo igual, no me quedaban ya fuerzas para seguir luchando.
-Dios, ¿qué debo hacer ahora?
 Pedir ayuda a Dios, mi último y más estúpido recurso, el silencio por respuesta, ¿que esperaba yo?  ¿Que el señor me ayudara? ¿Me sacara él las castañas del fuego?  Bien sabía que no lo haría, no tenia porqué.
 Esperando una respuesta que nunca llegaría, allí estaba  yo,  sólo en el centro de mando, sin ideas,  sin saber qué hacer, viendo como la nave, se dirigía, irremediablemente hacia el sol.
Desesperado, rompo a llorar como un niño chico, que imagen tan esperpéntica y bochornosa, para alguien qué se consideraba el nuevo mesías, el salvador de la raza humana, ahora convertido en el ángel exterminador, que acabaría con  la vida de los últimos seres humanos, los cuales, confiando en mí, habían  subido a la nave, con la promesa de una nueva vida. Dejando atrás la Tierra, mundo moribundo, en busca de un nuevo Edén, donde volver a empezar, sin cometer los mismos errores. Pero por mi mala cabeza, mi actitud chulesca, creí ser capaz de pilotar la nave, sin tener la menor idea, así me fue. Gracias a esta decisión tan estúpida, la nave quedo a la deriva, ahora, irremediablemente, acabara sucumbiendo en el fuego infernal, del astro rey, junto a mis sueños de grandeza.






sábado, 26 de abril de 2014

CÁSATE CONMIGO

-Cásate conmigo.
-No puedo hacerlo.
La respuesta me dejo atónito.La quería,  la deseaba, no podía vivir sin ella, así que decidí insistir.
-Dime el porqué.
-Ya lo sabes.
-Estupido, despierta ya.
Una horrible voz me desperto, al abrir los ojos, allí estaba, mi mujer, mi horrible mujer, con la que vivo, o mejor sobrevibo.Mientras ella sigue gritando, yo solo pienso en volver a dormir, y ser feliz.Cuando cierro los ojos , lo olvido todo ,y Morfeo me lleva con ella, con mi amada , mi gran amor, la única razón,  que me queda para vivir.